Crónica de un Premio anunciado

A pesar de mi poca afición por la navegación en las turbulentas dimensiones del ciberespacio, he decidido escribir el presente Blog, con el fin de compartir con mi familia, amistades y colegas, la inmensa emoción que para mí ha representado ver a mi madre, a sus ochenta y seis años, recibir el Premio Nacional al Magisterio. 

 Profesora Berta Mairena

De vez en cuando la vida, como dice Serrat, afina con el pincel; se nos eriza la piel y faltan palabras, para nombrar lo que ofrece, a los que saben usarla. Son esos momentos los que nos obligan a olvidar todo el drama de este camino y nos hacen exclamar: Vale la pena vivir.   

El pasado 7 de septiembre, Doña Berta entró con pompa y circunstancia a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de la ciudad de Masatepe, a los acordes del Himno al Maestro, interpretado por la Camerata Bach y el Coro de Cámara de Nicaragua.  Escoltada por los mejores alumnos de ese municipio, su paso guardó una majestuosidad que haría palidecer a la propia Isabel de Inglaterra al entrar a la Abadía de Westminster.  En una improvisada Mesa de Honor en el altar mayor, la aguardaban el laureado escritor Sergio Ramírez, Presidente de la Fundación Luisa Mercado y el académico y humanista Carlos Tünnermann Bernheim, para hacerle entrega formal del Premio Nacional al Magisterio 2007, otorgado por la Fundación Luisa Mercado. 

Entrada a Parroquia San Juan Bautista Masatepe

 Era un sueño hecho realidad.  Desde las bancas delanteras de la Iglesia, con el corazón encogido, miraba a esa gran mujer pasar ante mí con la ecuanimidad que le caracteriza, mientras recordaba aquella mañana de abril, cuando al leer La Prensa, encontré la Convocatoria al Premio.  Me llamó la atención que una Fundación naciente, dirigida por el prestigiado escritor Sergio Ramírez estuviera estableciendo un premio a los docentes nicaragüenses y que precisamente este año, se dedicara a la categoría de preescolar y primaria.  Inmediatamente pensé en mi madre.  Recorté la Convocatoria y me repetí, este premio debe ser para ella; conociendo toda su lucha por ofrecer una educación preescolar de calidad y trabajando hombro a hombro con ella los últimos trece años, sentí que merecía por mucho ese premio. 

Doña Berta y Cecilia

No había pasado mucho tiempo esa mañana, cuando empezamos a recibir llamadas telefónicas de padres de familia del Preescolar con la noticia de la convocatoria y alentándonos a que enviáramos su postulación.  Le mostré el recorte a Orlando, mi esposo, quien con una tremenda tranquilidad me dijo que íbamos a lograrlo.  Tácitamente le encargué la dirección de la postulación, en primer lugar porque tenía la certeza de que pondría alma, vida y corazón en la empresa, en segundo lugar, porque le fascinan los retos y en tercer lugar por su amplia experiencia en el sector educativo, además de su capacidad para la preparación de documentos de alto nivel para organizaciones como el Banco Mundial y el BID.

Las semanas siguientes fueron de intenso trabajo: recolección de documentos, reuniones con padres de familia, consultas, etc.  Orlando inició el trabajo de redactar el documento justificativo y un Currículum Vitae que recogiera toda una vida dedicada a la educación.  Sobra decir que contamos con entusiasmo desbordante de parte de las docentes del Preescolar Berta, padres de familia, ex alumnos y miembros de la comunidad.  Se invitó a todos ellos a recolectar firmas de adhesión a la candidatura y se juntaron cerca de 800 firmas de personas que gustosamente apoyaron nuestro esfuerzo. 

Con la Familia Pereira

La presentación de la candidatura fue cubierta por diarios escritos y por varios canales de televisión, incluyendo una entrevista con el comentarista Edgard Tijerino. 

Con el propósito de obtener una retroalimentación externa sobre los documentos justificativos preparados por Orlando, le pedí apoyo para su revisión a mi amiga Fiorella Castro, logopeda conocedora a fondo de la educación preescolar, quien gustosamente lo analizó y remitió sus comentarios; asimismo le solicité a mi estimada profesora de pedagogía Dholores Téllez que hiciera lo mismo y también con gran entusiasmo los revisó y emitió sus sugerencias.  Mi hija Cecilia María, purista del lenguaje, desde El Salvador también revisó el documento y nos envió sus observaciones.  De esta manera, el documento final quedó impecable.

Después de dos meses de arduo trabajo, el Consejo Escolar remitió formalmente el expediente con la candidatura de la Profesora Berta Mairena Saballos a la Fundación Luisa Mercado.   

El trabajo diario en el Preescolar hizo más llevadera la impaciente espera por el resultado del certamen.  En el fondo guardaba siempre la confianza y el optimismo de que Doña Bertita ganaría el premio.  Cecilia María cada vez que llamaba desde El Salvador animaba a su abuela, insistiéndole que no había duda en que ella ganaría el premio. 

Doña Bertita y Cecilia Mará

De acuerdo a la convocatoria, el resultado sería anunciado por la Fundación el tres de septiembre; sin embargo, el viernes 24 de agosto por la mañana, mientras revisaba cierto material didáctico en el plantel Bello Horizonte, me llamó Orlando.  ¿Estás sentada? -preguntó lacónicamente-.  Sí, -le contesté-, con el temor de que fuera alguna mala noticia. En estos momentos el Dr. Sergio Ramírez está hablando con tu mamá, para notificarle que ganó el premio, -agregó con júbilo-.  De la emoción se me cerró la garganta y no lograba expresar la inmensa alegría que me provocaba aquella noticia. 

Ese mediodía nuestra casa se vistió de fiesta.  Grandes personalidades, de esas que vemos sólo en la televisión, se hicieron presentes. El propio Sergio Ramírez, Carlos Tünnermann y demás miembros de la directiva de la Fundación Luisa Mercado y del Jurado Calificador, tuvieron la enorme deferencia de notificarle personalmente la resolución del Jurado.  Además, llegaron los medios de comunicación.  Mi hermana Yamilet llegó a acompañarnos y desde los Estados Unidos y México, vía telefónica mis hermanos Julio y Sergio seguían de cerca todos los pormenores, con la promesa de acompañarnos el día de la ceremonia de entrega del premio. 

Notificación del Premio

A partir de ese momento, el teléfono no paró de sonar, llamadas de Estados Unidos, México, El Salvador, Costa Rica y no se diga llamadas locales.  La casa se llenó de flores con los más lindos mensajes. 

Las notas finales del Himno al Maestro me llevaron de nuevo a la Iglesia cuando la galardona siempre con un derroche de gallardía llegó al presidium y escoltada por las dos grandes celebridades nicaragüenses recibió uno de los homenajes más emotivos que un docente puede llegar a soñar.  Ella mantenía una serenidad extraordinaria, provocada tal vez por la seguridad de que muy cerca la acompañaban sus cuatro hijos y su familia, además del personal docente de su centro educativo, padres de familia y amigos cercanos. 

Para iniciar el solemne acto, Sergio Ramírez en el marco de la explicación de la naciente Fundación y la semblanza de su madre, la educadora Luisa Mercado, enalteció la trayectoria de Doña Berta, con una prosa que parecía sacada de una de sus novelas.  Seguidamente, Carlos Tünnermann leyó el acta por medio de la cual otorgaban el Premio Nacional al Magisterio 2007 a la Profesora Berta Mairena Saballos, abundando en los méritos y resaltando una semblanza pormenorizada de la excelsa docente.  Finalmente, se entregó el premio con sus diferentes componentes y acto seguido tomó la palabra Doña Berta.  Con voz firme y serena pronunció un discurso breve pero emotivo, que a más de alguno le arrancó las lágrimas. 

Entrega del Premio

Luego, un concierto de gala con la Camerana Bach, la Orquesta de Panamá, el Quinteto de Viento y Maderas de Cuba, el Coro de Cámara de Nicaragua y la Orquesta Juvenil Carlos Tünermann López, hizo vibrar el templo y deleitó a todos los presentes. 

Posteriormente en un brindis ofrecido por la Fundación en su residencia, mi madre tuvo la oportunidad de recibir las calurosas felicitaciones de ilustres personalidades, de amigos y familiares.  En cierto momento, el cantautor Carlos Mejía Godoy se acercó a ella y a capella le interpretó un trozo de una de sus composiciones. 

Para finalizar esa noche de grandes emociones, la familia se reunió para compartir el pan, la sal y más que nada el orgullo de tener a una jefa de familia del calibre de doña Berta Mairena Saballos, quien desde hacía tiempo se había hecho acreedora en nuestros corazones de los más grandes reconocimientos y que esa noche por fin, el pueblo de Nicaragua conocería sus grandes méritos, como maestra y más que nada como persona. 

Doña Bertita y sus hijos

Agradezco sinceramente el apoyo incondicional de todas aquellas personas que creyeron en este sueño y colaboraron para que se hiciera realidad.  A mis hermanos les reitero mi cariño y quiero que sepan que su compañía en este significativo momento adorna uno de los recuerdos más bellos que perdurarán a lo largo de mi vida.

Cecilia y su familiaDoña Bertita y sus nietosJulio y CeciliaDoña Bertita con Ricardo y Elisa

Doña Bertita, Alejandra, Orlando y Alejandro

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